5 de abril de 2011

La FVF quiere silencio

Que la nueva obsesión proveniente de la presidencia de la Federación Venezolana de Fútbol sea barrer con cualquier atisbo de crítica o disenso, más allá de resultar intolerante y hasta poco inteligente -el silencio impuesto suele aumentar la potencia de las voces contrarias-, termina indignando a cualquiera que esté dentro del fútbol venezolano desde hace algún tiempo. A mí me indigna.

¿Es realmente una prioridad el ordenar la remoción de pancartas contrarias a Esquivel y la FVF cuando el fútbol nacional presenta innumerables problemas que lo convierten en una organización (llamarle “organización” es casi un exabrupto) caótica y autodestructiva? ¿Acaso la FVF no tiene una lista de tareas y deberes más importantes, y demasiado larga como para siquiera ocupar tiempo y esfuerzos en impedir que el aficionado, ese que ve la realidad del balompié criollo, proteste por su mala gestión?

La fragilidad de los argumentos de la FVF para defenderse ante la crítica generalizada es tal, que solo la intolerancia define a su presidente en este momento. Si Esquivel y su gestión de 24 años tuviesen múltiples éxitos de los cuales asirse ante la resistencia, tal vez ignorar la oposición sería más sencillo y exhibir los “logros” de su labor sería suficientemente contundente para rebatir.

Pero no. Ahora lo importante para Esquivel es que sus detractores callen. No importa que el torneo sea poco atractivo, que el CAR no esté terminado luego de una década, que los clubes sostengan deudas de meses con sus empleados, que cualquiera tome un equipo y sume al desastre. No importa la masificación, el estado de las canchas, la difusión. Lo que realmente (le) importa, es un trapo.

Publicado en Líder el 5 de abril de 2011 - Columna "El Líbero"

1 de abril de 2011

Mi lista para la Copa América

Hoy, 1º de abril de 2011, me arriesgo a ponerme el traje de seleccionador de Venezuela y a dar mi lista de 23 jugadores para la Copa América, para la que aún faltan poco menos de tres meses.


PORTEROS

Renny Vega (Caracas)
Es el mejor de Venezuela. Ojalá el impasse Farías-Renny se resuelva.

Dani Hernández (Muercia, ESP)
Buen portero. Sobrio, seguro, aporta al grupo y es joven.

Leo Morales (Anzoátegui)
Perdió puntos ante México, pero ha tenido un semestre que convence hasta al más escéptico.


DEFENSAS


Roberto Rosales (Twente, HOL)
Creo que aquí no hay mucho qué argumentar. El lateral es indiscutible por mil razones.

Giovanny Romero (Caracas)
Se ganó su puesto en el último año y su polivalencia lo hace un seguro.

Oswaldo Vizcarrondo (Anzoátegui)
Aunque muchas veces parece mejor jugador en el área rival que en la propia, hay pocos mejores que él.

Grenddy Perozo (Boyacá Chicó, COL)
No ha tenido buenas presentaciones con la selección, pero la escasez en el puestoy  su experiencia le ayudan.

José Manuel Rey (Mineros)
Poco importa su última lesión o que ya no es el de 2007-2009. Suma al grupo en muchas facetas. Un capo.

Andrés Rouga (Táchira)
Central zurdo que necesita la selección, que sufre por la falta de un zaguero con su perfil. Y puede ser lateral.

Gabriel Cichero (Newell's)
El único lateral izquierdo de garantías de Venezuela. Y puede jugar de central. Otro indiscutible.

VOLANTES


Franklin Lucena (Caracas)
El llanero ha subido su valoración en los últimos años. Férreo y polivalente. Es muy útil.

Tomás Rincón (Hamburgo, ALE)
El líder del mediocampo, el dinamo del equipo. Imprescindible como ninguno. Pieza puesta.

Miguel Mea Vitali (Aragua)
Apuesta personal que no veremos en la Copa. Farías preferirá a Di Giorgi. El del Aragua brilla en el torneo.

Luis Manuel Seijas (Santa Fe, COL)
Toque de categoría, personalidad y talento que también será pieza fija en la Copa. Polivalente, además.

Alexander González (Caracas)
Otra apuesta personal. Polivalente, irreverente y en gran estado de forma, sus 19 años poco importan.

Yohandry Orozco (Wolfsburgo, ALE)
"El nuevo Stalin Rivas", como lo califica Carlos Horacio Moreno. Talento que se pierde de vista. Genial cambio de ritmo y mucha personalidad.

César González (Gimnasia y Esgrima La Plata, ARG)
"Maestrico" lucha contra su irregularidad, pero en sus buenos momentos aporta mucho al equipo.

Juan Arango (Borussia Monchengladbach, ALE)
Por categoría, galones, talento y experiencia, es otro fijo. Sería bueno que llegara en alza a la Copa.

Ángel Chourio (Real Esppor)
Apuesta personal. De gris presente, lucha puesto con Alejandro Guerra (lesionado) y Jesús Gómez (inactivo).

DELANTEROS

Salomón Rondón (Málaga, ESP)
Suma 14 goles en su debut en la máxima categoría del fútbol español, con 21 años. ¿Algo más?

Miku (Getafe, ESP)
Categoría, talento, experiencia y capacidad para jugar en todo el frente del ataque y arrancar desde el medio.

Alejandro Moreno (Chivas USA, EEUU)
Apuesta personal. Con medio país en contra por su falta de gol, aporta otras cosas (en la cancha y fuera de ella) que pueden resultar vitales.

Giancarlo Maldonado (Atlante, MEX)
Apuesta personal. Lo esperaría hasta el final, porque tiene mucha categoría y lo ha mostrado. Si demuestra al final no estar en condiciones, la opción sería Mario Rondón (que por ahora, le va ganando).

31 de marzo de 2011

Vuelta a las raíces II

Rincón: capitán y jugadorazo | Foto: AFP
La ambición de enriquecer una propuesta no es reprochable. De hecho, el deseo de superación que promueve dicho anhelo ya le otorga validez automática. Sin embargo, esa ambición tomó ribetes de obstinación en 2010 y sus efectos se arrastraron hasta 2011 con resultados indeseables: una selección que no comprendía qué camino debía tomar, desequilibrada, fácilmente superable y que promovía la confusión.

Bien sea por las críticas externas o por un proceso de introspección, se corrigió la estrategia forzada de querer jugar a muchas cosas, que terminó barriendo con la idea de juego base que siquiera se había asimilado del todo, y se optó –como en aquellos días de octubre de 2008 ante Ecuador– por volver a los orígenes, a lo que el jugador venezolano está acostumbrado, a una idea de juego que siente y tiene instalada por defecto.

Algunas veces nos queda la impresión de que el desprecio a las ideas que no son propias o, peor aún, que tienen algún dejo de pasado, son desechadas por reflejo, casi. Los amistosos ante Jamaica y México demostraron que la Vinotinto, con la pelota y con un dibujo base tradicional que el venezolano posee ya en su sistema, puede ser –como lo fue y lo ha sido– un equipo equilibrado, peligroso y, claro, competitivo. Ello no tiene porqué ser algo malo, ni eso debe convertir a la selección per se en un equipo unidimensional, una de las principales críticas al proceso de Páez. Al contrario, afianzar esa idea puede ser el pilar para construir algo más rico y ambicioso, pero después, cuando jugar así sea algo completamente natural en la era Farías.

Lo que queda claro es que construir el segundo piso cuando la planta baja aún no está culminada es, obvio, un derrumbe anunciado. Aún hay chance de levantar el edificio desde la primera planta. Jamaica y México fueron la base.

Publicado en Líder el 31 de marzo de 2011 - Columna "El Líbero"

27 de marzo de 2011

Bisagra clásica

La necesidad, con su cara de perro habitual, aparece en la foto de este Caracas que pisará hoy la grama de Pueblo Nuevo. La última vez que lo hizo logró una cosecha insólita, un 1-4 impensable que le bordó la estrella once a su escudo y que tuvo el nada despreciable bono de la humillación al enemigo más odiado. Claro está, el escenario no se presenta siquiera similar al de casi un año. Mucho ha cambiado.

Si Caracas no hubiese sufrido el mandarriazo ante la Católica en la UCV, tal vez el panorama sería otro. Pero visto el comportamiento del Táchira de Pinto en casa –fortín inexpugnable– y las ausencias que deberá sortear Bencomo –fundamentales en cada sector de la cancha, casi irreparables–, más ese grisáceo cuadro anímico luego del inesperado resbalón en Libertadores, hace candidato al aurinegro que, además, saldrá sin la obligación del que ya se tituló en el Apertura, sin la urgencia del que debe coronarse –por obligación– en este Clausura. Ese fardo de responsabilidad está del lado avileño, no del andino.

Los de Bencomo han sabido darle vuelta a varias crisis anímicas y a diversos baches de resultados. Pero desde hace rato no enfrentan un escenario tan poco alentador como el de hoy. Este partido bien puede ser la bocanada de aire indispensable para mantenerse en carrera por el Clausura y pelearle la final a su enemigo de hoy. O bien puede ser una especie de acta de defunción de las aspiraciones si el anfitrión –menos urgido, menos necesitado– se impone. Sí, será un clásico de esos llamados “bisagra”.

Publicado en Líder el 27 de marzo de 2011 - Columna "El Líbero"

18 de marzo de 2011

Vinotinto desafinada

Farías, bajo los reflectores | Foto: EFE
Luego de, posiblemente, la peor exhibición de la selección de Venezuela desde que César Farías la dirige, cualquier cosa distinta a la preocupación es subestimar un problema que ya luce (muy) grave, sobre todo cuando en el calendario, la Copa América está tan solo a poco más de tres meses. Con casi 40 meses de trabajo, el equipo vinotinto parece un puñado de futbolistas que se juntaron unas horas antes para jugar un partido. Ni más ni menos.

Farías no ha podido instalar una idea en sus dirigidos, algo que el propio técnico venezolano admitió que Sergio Batista logró en Argentina con solo semanas de trabajo. Algo pasa entre el emisor (Farías), el mensaje (idea) y los receptores (jugadores). El concepto no ha sido asimilado en más de tres años. Y dudo que no haya plan; el problema es que ese plan no se ve en la cancha.

Si las indicaciones del director no son comprendidas por los intérpretes, el concierto será un desastre aunque estén los mejores músicos. Esos músicos (que también tienen responsabilidad en el desbarajuste) bien podrían tocar si se saben la partitura, pero el problema acá es que la partitura cambia en cada ensayo. Entonces, si en la mayoría de los ensayos la orquesta suena mal, resulta temerario pensar que el día del gran concierto todo será armonía.

Me da la sensación de que la Vinotinto es una torre de Babel, en la que pocos se entienden. El mensaje, el plan, la idea, no llega. Y así, hasta los mejores deslucen. Tanto por resolver y tan poco tiempo para hacerlo...

Publicado en Líder el 18 de marzo de 2011 - Columna "El Líbero"

4 de marzo de 2011

El chamo de San Félix

Édgar Jiménez mejora | Foto: Nelson Pulido - Líder
Un chamo de San Félix llamó la atención de quienes seguíamos el fútbol nacional cuando el Caracas empezó a darle oportunidades en Primera División. Mediocentro de buen pie, con criterio para la entrega, calma para jugar y buena pegada, parecía ser una piedra preciosa que, al tallarla y pulirla, brillaría con intensidad.

El camino fue mucho más rocoso y menos expedito de lo que parecía. Édgar Jiménez, esa gema por trabajar, tenía espacio para mostrar su talento, pero le faltaba ese plus de los distintos, quedaba en deuda. El propio “Chita”, uno de sus promotores, señalaba los lunares de un talento que, por irregularidad y falta de exigencia sobre sus hombros, se diluía y alejaba de lo que prometía.

Sin embargo, el 2011 le presentó un reto inédito al bolivarense: el mediocampo del Caracas dejó de tener caciques en los cuales fijarse y descargar presión; era él en quien sus compañeros buscarían empuje, él sería la voz cantante. Y ese interruptor mental pareciera haberse activado en Jiménez, quien no sólo cambió de dorsal, sino también ha subido exponencialmente su nivel y ha empezado a parecerse, finalmente, a aquel jugador que prometía ser.

La asimilación de la responsabilidad más la compañía de un buen mediocentro –grata revelación– como Juan Guerra, quien cumple a cabalidad con las tareas en las que Édgar flaquea, han potenciado lo mejor de Jiménez. Esta explosión la agradece un Caracas sediento de nuevas figuras y que no perdió la fe en aquel chamo de San Félix.

Publicado en Líder el 4 de marzo de 2011 - Columna "El Líbero"

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